EN TIEMPO DE PANDEMIA



Para mi primera entrada en el blog me gustaría tratar un poco el tema que esta pandemia esta afectando al mundo, tanto en salud somática como en salud mental, me gustaría compartir con vosotros un pequeño trozo de una entrevista que se hice a Alicia E. Kaufmann – Catedrática Sociologia UAH – Analytic Network Coach Londres es doctora en Sociología por Paris y por Madrid. Experta en Organizaciones por la Universidad de Yale, Se especializó en liderazgo con otra beca Fullbright en los seminarios de Salzburgo. Su experiencia organizacional continúa formándose como experta en desarrollo organizacional, modelo Tavistock, en Londres. Ha sido durante tres años colaboradora de la empresa Franklin Covey, impartiendo seminarios de los “7 hábitos de la gente altamente efectiva” en España y resto de Europa.

Es autora de más 27 libros sobre temas organizativos y más de cincuenta artículos en revistas especializadas. Ha sido por dos veces vicedecana de la facultad de Ciencias Económicas y empresariales, y directora de publicaciones del Centro de Investigaciones Sociológicas.


Alicia E. Kaufmann


Me llama la atención la devaluación, que últimamente se ejerce sobre la palabra coaching, que significa “guiar, acompañar” .Proviene del húngaro de la imagen de carruaje. El cochero, (el coach), evita que los caballos (las emociones). se desboquen. Se trata de un sueño, que aparece con frecuencia en coachees, un carruaje en el que ellos son los pasajeros, para luego ser los cocheros y tomar las riendas de su vida. Algo dicho de manera tan simple, conlleva una gran complejidad.

No es una profesión que se aprende con un seminario de fin de semana, o habiendo sido cliente. Es el resultado de toda una vida de trabajo personal, viene después de otra profesión, de la necesidad de una reinvención, en donde lo que predomina es la ayuda al otro. A ponerse en el lugar y sentir del otro. En descubrir “con el otro”, donde está la piedra en el zapato y en qué momento pudo meterse allí.

En un diagnóstico certero está la clave, para poder rearmar el puzzle vital.

Estamos ante una nueva realidad y estilo de vida. De un modo análogo que hubo un “antes y un después “del 11 S, con la situación actual, está sucediendo algo similar. No estamos habituados a mantener distancia, ni a estar confinados. Menos aún a una enfermedad, altamente contagiosa, que actúa a la velocidad de la luz, como las nuevas tecnologías. Tampoco a duelos inacabados, a no poder acompañar ni despedirnos de nuestros seres queridos. En la sociedad de la abundancia, las pérdidas no se conciben. Eso genera problemas serios como la negación del esfuerzo, la inmadurez emocional y afrontar con decisión, problemas e imprevistos. La palabra “limite” o “limitarse” hasta suena extraña, aunque es el paso previo a la madurez emocional y ejercer TU autoridad. No se trata de un camino fácil el que nos espera, en la “nueva normalidad”.

Tendremos que desterrar tabúes, como el de la sociedad occidental de no poder hablar de la muerte. Estamos ante una situación de muchas pérdidas, afectivas, laborales, habitacionales y vitales. Son los caminos menos recorridos en la era de la hipervelocidad y las nuevas tecnologías.

“Esta corona” impone un parón, como si el tiempo se detuviera, nos obliga a la reflexión, a escuchar al corazón.

Preguntarnos dónde estamos, que ha pasado con el planeta, cuáles son nuestros valores. Agregamos a la frase “estoy conectado luego existo” la que inicialmente pronunció Descartes “pienso luego existo”. Es hora de volver a pensar…



Pensar es lo maravilloso que hace que seamos seres humanos y eso lo dejaremos para otra entrada en este blog que empieza, para poner un poco de luz y dar una opinión propia .

Gracias por leerme.